ENTREVISTA. Prof. Patricia González Ocantos: el 2020 de la Sociedad Haendel de Buenos Aires

Por. Nahomi Martínez

Cruzar palabras con la Prof. Patricia González Ocantos, es entender de inmediato lo que implica sentir pasión y compromiso por la música y por su trabajo, y es que pasar toda la vida inmersa en el mundo coral le da una especie de sensibilidad que solo puede potenciarse con la oportunidad de abrir nuevos caminos. Con un largo recorrido en el ámbito, González Ocantos preside actualmente La Sociedad Haendel de Buenos Aires, organización fundada en 1991 por el Mtro. Siminovich “con el objetivo de abordar un repertorio poco transitado en Latinoamérica difundiendo así, el conocimiento de un período clave de la historia occidental”.

Desde su creación, las interpretaciones están orientadas dentro de la corriente filológica europea, de la cual el maestro Siminovich es un destacado representante. Se trata de versiones respetuosas del estilo y la tradición barrocos, que buscan la autenticidad mediante una especial valoración del texto, tanto en sus aspectos fonéticos cuanto dramáticos.

La Sociedad Haendel inicia este año con actividades y varias convocatorias, entre la que destaca un llamado a integrar el Coro para todas las voces y sin límite de edad. La Prof. Gonzalez Ocantos conversó en esta especial entrevista, sobre su recorrido por el canto y la dirección coral, el valor del mundo coral, y qué le depara a los integrantes y distintas formación de la Sociedad Haendel para este 2020.

EeA: ¿Cuál es el primer recuerdo que tenés con la ópera?
PGO: Tengo un vago recuerdo de mi abuela paterna tarareando arias de ópera y de zarzuela mientras hacía tareas de la casa; yo era muy chica (7 años), mi abuela paterna vivió mucho tiempo con nosotros y me viene a la mente su imagen mirando y escuchando las óperas que solían pasar por el viejo Canal 7 y que en ese momento a mí me parecían muy largas y aburridas.

EeA: ¿Cómo desarrollaste esta pasión por la música, la voz, el canto y la dirección coral?
PGO: La pasión por la música la tengo desde que nací. En mi familia siempre se escuchó música. Uno de mis bisabuelos componía, otro tocaba flauta, había también una tía de mi padre que era pianista y de quien aún guardo un álbum de partituras antiguas. El hermano de mi mamá de joven tocaba el bandoneón. Mi papá y su hermano escuchaban obras de autores como Respigui y Stravinsky; de hecho yo jugaba con un muñeco a quien había llamado Petrushka como el protagonista del ballet de Stravinsky, y también escuchaban Jazz.

Cuando cumplí 6 años, mamá me envió a tomar clases de piano con una profesora del barrio y allí comencé a aprender la lectura musical. Mi pasión por el canto también comenzó por esa época gracias a las maravillosas canciones de Maria Elena Walsh que yo escuchaba y cantaba todo el día una y otra vez. Sigo siendo gran admiradora de su trabajo como música y como poetisa.

La música coral me atrapó cuando tenía once años y por primera vez escuché cantar un coro en vivo en un acto de la escuela, quedé maravillada cuando pude distinguir las voces que cantaban melodías diferentes pero al escucharse unas sobre otras conformaban una perfecta armonía, y así quede atrapada para toda la vida. Desde ese momento comencé por mi cuenta a buscar y escuchar música, compré mis primeros discos y cuando estaba sola los escuchaba en el combinado de mi mama, cerraba los ojos me imaginaba que tenía la orquesta delante y me ponía a dirigir. También me integré a un coro de jóvenes que dirigía la Maestra Vilma Gorini (Fundadora y directora durante muchos años del Coro Nacional de niños), y de ahí en adelante nunca me separé de la actividad coral y además comprendí cuál era mi vocación.

EeA: Reflexionando en el tema de las nuevas audiencias, ¿Cuál considerás que es el mayor desafío en la actualidad para la actividad coral?
PGO: El mayor desafío despertar el interés de todo tipo de público y en especial de los más jóvenes.

EeA: ¿Qué valor considerás más relevante en el acercamiento de propuestas corales a niños y niñas?
PGO: El valor más relevante para mí: la amistad, claro, que hay muchos otros valores que se pueden desarrollar. Los niños sociabilizan, aprenden a trabajar en conjunto, a esperar el momento preciso para intervenir, a cooperar y coordinar. Pero lo más importante y valioso son los amigos que se encuentran en ese ámbito. En mi caso conservo hasta hoy las amistades que hice en ese primer coro de jóvenes con quienes me sigue uniendo el placer y la pasión por la música y el canto.



EeA: En tu experiencia como presidenta de la Sociedad Haendel, ¿Cómo describirías la relevancia e importancia de generar estos espacios de preservación y rescate de repertorio a través de la producción artística?
PGO: Sumamente importante. Si no se generan espacios para producir música, la música se pierde y se olvida. La partitura por sí sola no se puede escuchar necesita de instrumentistas y cantantes que la ejecuten. El propósito central de la Sociedad Haendel de Buenos Aires es el de recrear el repertorio sinfónico coral, especialmente aquel del período barroco. Entre nuestras principales actividades hemos presentado oratorios, cantatas, conciertos vocales e instrumentales de autores representativos de este período con nuestro coro, solistas y orquesta. También hemos organizado, seminarios internos y ensayos abiertos al público, con explicaciones y comentarios sobre cada obra.

EeA: Hace un año comenzamos una campaña para derribar mitos en el consumo de la música clásica, ¿Tenés algún mito generalizado en el mundo de la ópera o de los coros que te gustaría derribar?
PGO: Sí, que no es solo para un grupo selecto o de iniciados, todos podemos disfrutarla, solo hace falta un poco de coraje y ganas de probar, probar de escuchar música nueva o de diferentes estilos, probar de cantar en un coro o de tocar un instrumento. Zoltán Kodály (1882 – 1967) dijo: “Que la música sea de todos” así que ¿Por qué no animarse?.

EeA: ¿Cómo ha sido tu experiencia presidiendo a la Sociedad Haendel y qué les espera para este 2020?
PGO: Ingresé en el coro de la Sociedad Haendel en el 2016. Los dos últimos años fui integrante de la comisión directiva. Allí me encontré con un grupo de personas maravillosas que dejando de lado muchas de sus obligaciones personales se esfuerzan para difundir nuestra actividad, buscando recursos y espacios para realizar nuestros conciertos, confeccionando partituras y programas, manteniendo limpio nuestro lugar de ensayo, acomodando los atriles para la orquesta, aportando ideas y las posibilidades de llevarlas a cabo.

En 2019 logramos llevar a la práctica una idea de nuestro director artístico el maestro Sergio Siminovich, implementando un sistema de “becas“ para jóvenes estudiantes de música, que consiste en otorgarles una pequeña suma de dinero mensualmente como incentivo para que participen de nuestros ensayos y presentaciones. Las voces se seleccionaron mediante una audición y en base a las necesidades generales del coro. A los becados se les da la posibilidad de entrenarse en la interpretación del repertorio barroco y de ejecutar las partes solistas en los conciertos.

Tenemos un programa para jóvenes menores de 30 años que quieran ingresar al coro, que consiste en eximirlos de la cuota societaria durante un año, y también la posibilidad de solicitar una media beca para las personas de cualquier edad que no se encuentren en condiciones de abonar la cuota entera, en este caso se debe hacer una solicitud que será evaluada para su aprobación por la comisión directiva.

En diciembre de 2019 me eligieron presidente de la Sociedad y me siento muy honrada y orgullosa ocupar ese lugar, pero lo más importante es integrar un grupo de personas que trabajan por igual y con el mismo objetivo para concretar el sueño de hacer lo que más nos gusta: cantar.

Para este 2020 tenemos programado para el mes de junio, la realización de un concierto de nuestra orquesta barroca con una selección de movimientos de conciertos de Vivaldi y Bach; para agosto un concierto coral-instrumental con obras de autores representativos del barroco y en noviembre la realización de La Pasión Según San Juan de J. S. Bach. Con el Coro, Orquesta y solistas de la sociedad Haendel, y la participación del Coro Nacional de Niños, que nos ha acompañado en varias presentaciones en los últimos años.

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